Ingredientes:
  • 1 diente de ajo.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.
  • 1 Ración grande de Paciencia

Pelamos el diente de ajo, y si este es muy grande le quitamos la parte más verde del centro. Lo troceamos y lo echamos al mortero (es imprescindible que el mortero sea de mármol o loza), junto con la sal y lo majamos hasta que quede una pasta.

Una vez que lo tenemos el ajo hecho una pasta, vamos añadiendo muy poco a poco pequeños chorritos de aceite, revolviendo (siempre en el mismo sentido) hasta conseguir que ligue perfectamente.

Es bastante fácil que se corte (hasta al más experto le puede pasar), llegado este punto el mejor camino a tomar es volver a empezar el proceso.

En un principio debemos de decir que el alioli solo lleva el ajo y el aceite, pero en algunos lugares se le añade una yema de huevo por que esto ayuda a atar el ajo.

 

 

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