El jabalí es muy parecido al cerdo doméstico. Su cabeza es alargada y más o menos cónica, y termina en una especie de callo plano. Los ojos son sumamente pequeños y densamente negros. El cuerpo es macizo y robusto, con las patas bastante cortas pero muy fuertes. Las traseras son ligeramente más bajas que las delanteras. La cola es corta. La paata está provista de dos dedos con pezuña, así como de dos rudimentos traseros más elevados. Sus huella es muy característica.

El pelaje está compuesto por cerdas largas y ásperas y una densa lana inferior. Su coloración es de gris oscura a negra. Las crías (jabatos) son marrones, con tres o cuatro bandas longitudinales amarillentas a cada lado del cuerpo. La cola es mediana y termina en una borla.

Los caninos inferiores del macho están transformados en estructuras de defensa. Los inferiores son largos y cortantes, mientras que los superiores están curvados hacia arriba y son conocidos como colmillos o remolones.

Los machos miden de 0,9 a 1,6 m, y las hembras de 0,9 a 1,2 m. Pesan de 155 a 265 kg. El macho es más robusto. El hocico de la hembra es más prolongado y sus colmillos menos desarrollados.

Su época de celo se da entre noviembre y diciembre. Las hembras tienen un solo celo de 23 días al año. La gestación dura cerca de cuatro meses y el parto ocurre entre febrero y abril. Tienen una camada por año.

Las crías, llamadas rayones, son capaces de ver y están bien recubiertas de pelaje. Permanecen durante una semana en el cubil y después siguen a su madre. Alcanzarán la madurez sexual a los dos años.

Generalmente vive en familias, con un macho y una hembra junto a sus crías. Las hembras conducen a los rayones y a jabatos algo mayores, mientras que los machos protegen la retaguardia del grupo. Los machos viejos viven también en solitario. Los individuos de dos a cinco años suelen formar las conocidas "piaras" o grupos separados de jóvenes machos.

Tiene gran afición en revolcarse en el barro y agua, con lo que elimina gran cantidad de parásitos de su densa pelambrera, para a continuación frotarse fuertemente contra un árbol.

Se alimenta de todo, es omnívoro: frutos (bellotas, castañas, bayas), tubérculos, raíces, cereales, gusanos, insectos, mamíferos pequeños, culebras, hongos, frutas caídas, caracoles, huevos y pollos de aves nidificantes en el suelo, crías de cérvidos, carroña, etc.

 

 

 

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