Una de las aves más frecuentes y fáciles de observar de la región. Plumaje blanco y negro (pío) muy fanérico. Las supracobertoras del ala son blancas (y el borde interno de las primarias), al igual que el vientre y los flancos. El resto de la anatomía es negro con irisaciones moradas, azules o verdosas. La cola es muy larga. Ojos, patas y pico negros. No hay dimorfismo sexual.

Puede comer prácticamente de todo. Insectos, basura, semillas, limbrices, huevos, crías, animales muertos o moribundos (a los que remata), etc.

Vive en tierras de cultivo con setos, matorrales y árboles, bosquecillos campestres, parques y jardines.

La pareja de urracas vive unida de por vida, permaneciendo en su territorio de cría, si los inviernos son moderados.

Oportunista y muy adaptable. Ha sabido aprovecharse de la humanización de los paisajes. Es poco huidiza, lo que no quiere decir confiada. Aletea con frecuencia, pero su vuelo no adquiere nunca gran velocidad. Es frecuente que almacenen alimentos u objetos que por cualquier motivo les llama la atención. en período invernal y al comienzo de la estación reproductora forman grupos de mayor entidad. suelen agruparse para dormir en lugares concretos.

Ambos sexos construyen nido con techo, de ramitas, en arbusto o árbol, con forro de barro cubierto con raicillas; pone, abril mayo, de 4 a 7 huevos verdes claro densamente marcados con gris castaño; incubación, de unos 21 días, sólo por la hembra; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan tras unos 27 días.

El vuelo de la urraca es lento y desgarbado pero plantea tales problemas al superdotado azor que éste prefiere no fijarse en ellas.

 

 

 

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