La paloma bravía es la forma primitiva de la que han derivado todas las razas de palomas domésticas.

Vive en libertad en el Mediterráneo, Inglaterra y sur de Asia, pero siempre alejada de los hombres. Las palomas bravías crían en rocas y ruinas.

En la voz y en el comportamiento, las palomas bravías y las urbanas son casi idénticas. Dentro del celo de las palomas hay un vuelo planeante con alas mantenidas marcadamente en posición elevada, y un fanfarrón cortejo sobre el suelo, con el pecho iridiscente hinchado, inclinaciones ante la hembra y emitiendo el típico arrullo.

La hembra construye después un nido descuidado, en las cavidades de los muros, incubando ambos progenitores, el macho regularmente en las horas del mediodía. Después de 17 días de incubación, salen los polluelos, desvalidos, de los dos huevos que siempre ponen.

Según el tiempo atmósférico son protegidos bajo las alas durante una o dos semanas. La paloma bravía se alimenta de granos y semillas. Dado que estos objetos duros e insípidos no son captados por los animales jóvenes como apetitosos, tienen que ir conociéndolos con la experiencia.

Es famosa la capacidad que tienen las palomas de regresar y encontrar su lugar de origen. Es una reminiscencia de su comportamiento en estado silvestre, que se lleva a un grado máximo en las palomas mensajeras.

 

 

 

 

 

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