El Gorrión Molinero es la versión campestre del conocido Gorrión Común, tan frecuente en todas las poblaciones españolas. A diferencia de lo que ocurre en este último, en el Molinero los dos sexos son iguales.

Este gorrión trina como el común, pero su voz es más estridente y sus notas son características: «chip, chip» y «tec, tec». El trino es simple y suele emitirlo desde un posadero en un árbol, cantando a veces en coro. La parada nupcial del macho se compone de inclinaciones, extendiendo las alas y elevando las plumas de la coronilla.

Tras la época de cría, se forman bandos integrados por jóvenes y adultos, que abandonan los lugares de nidificación; estos bandos erráticos vagabundean por rastrojos y barbechos, en los que se unen a otros gorriones, fringílidos y escribanos. Posteriormente, los adultos suelen retornar a sus sitios habituales, mientras que los jóvenes, en bandos conjuntos, realizan movimientos más o menos dispersos. En primavera vuelven a establecerse en sus agujeros de cría, pudiendo las aves nacidas el año anterior criar en sitios no muy lejanos.

Identificación: Dorso pardo; partes inferiores grisáceas; puede distinguirse del Gorrión Común por su menor tamaño y combinación de píleo pardo chocolate, babero negro más pequeño y manchas negras en cada mejilla; sexos iguales.

Nidificación: Ambos sexos construyen un nido de hierbas secas, paja y diverso material, forrado con plumas, usualmente en agujeros, pero techado cuando está al aire; a veces usa cajas anideras; puesta, normalmente de abril a julio, de 3 a 5 huevos, blancos, a menudo con fuertes pintas pardas o castaño rojizas; incubación por los dos padres, alrededor de 11 días; los pollos, alimentados por la pareja, dejan el nido sobre los 13 días; dos crías, algunas veces tres.

Alimentación: Principalmente semillas de herbáceas, algún grano; también insectos y larvas.

Hábitats: Cultivos

 

 

 

 

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