Ermita de San Pedro de Sahelices. Dista sobre un kilómetro de la Cueva de Montesinos, y algo más de trece de Ruidera, y entre siete y medio de la Ossa. Situada al lado derecho de la carretera de Ossa a las lagunas. Entre las referencias documentales a la ermita, encontramos las de los años 1.216, 1.222, 1.254 y 1.255, que hacen mención al castillo de Rochafrida por el arcaico título de "Santum Felicem", lo que significa ya la advocación de la ermita. Además, diversos autores, hicieron alusión a la ermita como prisión o lugar de destierro de miembros de la Orden de Santiago. A raíz de la guerra civil española, quedó prácticamente abandonada, medio derruida, utilizada a veces como tinada para encerrar ganado, ya que fue incendiada y saqueada por un grupo de milicianos provenientes de Tomelloso y Villarrobledo, orientados por gente del lugar, los cuales después de ametrallar la imagen de San Pedro, la sacaron a los ejidos de la ermita y le prendieron fuego. Como el santo de madera no ardía muy bien, lo echaron al río Alarconcillo, que discurre cerca del santuario, quedándose atrancado en un barranco. Allí permaneció bastante tiempo, siendo sacado en alguna ocasión y tiroteado nuevamente por guardas de fincas y trabajadores de las centrales hidroeléctricas, hasta que lo recogió y escondió un oseño que vivía en un caserío cercano. Acabada la guerra civil, el tronco medio quemado fue colocado de nuevo hasta que entre los años 1940 y 1945, lo sustituyeron por la imagen actual. Se sabe que la antigua escultura era una talla de madera muy pesada, ahuecada con posterioridad por su dorso para aligerarla de peso. Parece ser que aunque era una imagen bastante grata a la sensibilidad religiosa, el imaginero en su empeño de plasmar y expresar la reflexión suave y melancólica de un santo, a éste lo produjo estrábico. Esta es la historia de la antigua imagen que se hallaba en la ermita.

Hacia 1.943, la ermita amenazaba caerse, por lo que fue demolida y edificada una nueva, a partir de la pared oeste de la antigua, sin analogía alguna con aquélla. Según algunas fuentes orales, la actual ermita se cambió ligeramente de sitio, por aparecer en la excavación cadáveres inhumados entre cal en el solar de la anterior ermita.

En cuanto a las raíces de la ermita de San Pedro de Sahelices, podemos hacer algunas elucubraciones, y habría que buscarlas en tiempos paleocristianos, a partir del gobierno del emperador Constantino Magno, que otorgó a los cristianos el libre ejercicio de su culto. Esto se deduce gracias a la existencia de grabados al aire libre en las paredes de la laguna La Tinaja, paraje próximo de indudable significado religioso, correspondiendo algunos de estos grabados a representaciones del signo de la cruz y otros símbolos cristianos, hechos de forma muy esquematizada, tendentes a ocultar su verdadero contenido. De ser así, la ermita se perpetuaría bajo las dominaciones visigoda y árabe, ya que los cristianos podían conservar sus iglesias, pero en casos muy contados construir alguna.

Por otro lado, la ermita pudo levantarse al término de la Reconquista, después de la caída del castillo de Rochafrida, para cubrir las necesidades religiosas de aquel alfoz o distrito reconquistado.

Actualmente, la flamante ermita está dedicada a San Pedro Mártir, patrono de la Ossa, cuya imagen es trasladada a la iglesia del pueblo el domingo de Resurrección, y devuelta a la ermita, el 29 de abril. La efigie del santo es transportada en andas por los quintos del pueblo, siguiendo una antigua tradición oseña, descansando a lo largo del trayecto en torno a las piedras de sillería o descansaderos en forma de prisma cuadrangular, hincadas al pie del camino para posar la imagen. La despedida y recibimiento del santo se hace con bailes típicos del lugar y comidas en el campo aledaño a la ermita.

 
 
 
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